Bequerul Fotografía
Bequerul Fotografía

Con el gran día a la vuelta de la esquina, toca plantearse diferentes cuestiones importantes, como saber cuál debe ser el orden de entrada a la iglesia en las ceremonias religiosas. Pensadlo bien. Habéis dedicado meses de vuestro tiempo a organizarlo todo a vuestro gusto, habéis recorrido innumerables tiendas para probaros los vestidos de novia que marcarán tendencia la nueva temporada y los trajes de novio que mejor armonizan con el estilo de boda deseado, y no habéis parado hasta encontrar las invitaciones de boda que definen a la perfección el tipo de enlace. Así que si queréis que el resto de la boda salga perfecto, es importante que sepáis cómo debéis comportaros una vez dentro del templo. Os lo descubrimos a continuación.

Los primeros en entrar

Aunque existen diferentes normas de protocolo sobre cómo debe ser la entrada de los novios a la iglesia, la más común establece que sea el novio el primero en acceder al interior del templo, y que lo haga unos minutos antes de la hora de inicio de la ceremonia. Pero, ¿cómo debe hacerlo? Ha de entrar dándole el brazo derecho a la madrina –normalmente su madre– y caminar hasta situarse a la derecha del altar, donde ambos esperarán de pie la llegada de la novia.

Respecto a los invitados, también deben esperar dentro y convenientemente situados la entrada de la novia. Lo ideal sería que fueran entrando a medida que van llegando y que fueran ocupando el lugar deseado.

Instántanea y Tomaprimera
Instántanea y Tomaprimera

¿Dónde deben sentarse? La tradición establece que los amigos y familiares del novio, radiantes con sus trajes de fiesta, lo hagan a la derecha del altar, mientras que los de la novia se situarán a la izquierda. En ambos casos se reservan los bancos de las primeras filas para los familiares más directos, como padres, hermanos, sobrinos o abuelos, así como para los testigos o invitados que participarán activamente durante la ceremonia. Sin embargo, cada vez más, muchos novios y sus invitados optan por saltarse el protocolo de la boda, lo que en este caso se traduce en que se sientan donde les parece más oportuno.

La entrada de la novia

Joaquín Ruiz Fotografía
Joaquín Ruiz Fotografía

Le toca entonces hacer su entrada triunfal a la novia, perfecta enfundada en un vestido de novia de corte sirena. Mientras de fondo empieza a sonar uno de los primeros acordes de la música para bodas religiosas elegida, la novia tomará el brazo derecho de su padrino –por lo general su padre– y juntos darán los primeros pasos que los llevarán hasta el altar. Una vez allí, la novia se despedirá de él con un beso y se situará a la izquierda del novio, mientras sigue sosteniendo en sus manos su ramo de novia original.

A partir de ahí, los padrinos pueden quedarse en el altar o bien ocupar un banco en la primera fila. El protocolo o las costumbres son bastante permisivas en este sentido, por lo que es frecuente ver tanto madrinas situadas a la izquierda de la novia y padrinos a la derecha del novio, como a la inversa. Son los novios los que deciden cómo deben hacerlo. No obstante, y al igual que ocurre con las bodas civiles, cada vez es más normal que los novios se salten el protocolo y permitan que los invitados se sienten donde prefieran.

Y, del mismo modo que ocurre en la iglesia, también los novios deciden saltarse con mayor frecuencia el protocolo en diferentes momentos de su enlace. Así, cada vez es más frecuente encontrar mujeres que, para su gran día, se decantan por zapatos de novia llenos de color –rosas, rojos, azules, plateados o dorados, por ejemplo–, mientras que los ramos de novia de referencia han dejado de ser perfectos bouquets para convertirse en originales composiciones –tanto naturales como artificiales– en las que hasta las plantas crasas tienen cabida. ¡Bienvenidos a vuestra boda!