Antes de seguir pensando en vestidos de novia, de seguir mirando tiendas y tiendas hasta dar con los trajes de novio perfectos o de ver todos los tipos de invitaciones de boda para escoger uno, debéis aclarar algunas cuestiones económicas que pueden afectar a vuestro matrimonio. ¡Os las contamos!

No existe una situación perfecta, ya que cada pareja debe buscar la solución financiera que más se ajuste a vosotros mismos, lo que hayáis hablado del tema y cómo queráis enfocarlo. Lo importante es que el dinero (capaz de terminar con relaciones familiares y de amistad) no pase factura a vuestra relación y sea simplemente ‘otro’ de vuestros aspectos de pareja. Y no lo olvidéis, lo que a otros les funciona, no tiene que funcionar en vosotros.

Cosa de dos

Facturas, alquiler, hipoteca, imprevistos, seguros… Ahora son de los dos. No vale con que uno se preocupe y ahorre su parte, si el otro no lo hace. Debéis coordinar vuestros gastos, saber cuándo vienen las mensualidades, cuánto pagáis de luz… Es importante que habléis sobre dinero, aunque pueda parecer un tema áspero y que os contéis si un mes habéis tenido un gasto con el que no contabas que te ha ‘descolocado’ toda la economía y te ha creado cierto inestabilidad y preocupación. ¡Tu pareja debe saberlo!

Asimismo, si podéis, tened un "colchón" de imprevistos, que os saque de algún apuro (la avería del coche, por ejemplo) y que os permita ir ahorrando, para planes comunes a largo plazo: jubilación, la compra de una casa… Y si es posible, mantener la independencia económica. Este factor os hará sentir seguros, ser precavidos con el dinero y poder hacer un regalo sorpresa, que no salga de vuestra cuenta en común.

Cuenta conjunta

Se suele destinar a los gastos familiares comunes: desde la hipoteca o el alquiler de la vivienda, hasta las facturas que derivan de la misma (gas, luz, comunidad…), alimentación, colegios… Lo habitual es que cada uno aporte una cantidad, normalmente proporcional al salario, de forma que el que gane más aporte más y el que gane menos, aporte menos.

Es importante que ambos tengáis tarjeta de débito y crédito (si la usáis habitualmente). Esta solución es más fácil de controlar, aunque normalmente uno de vosotros es el que se ocupa de todas las gestiones y de estar pendiente de contratos y plazos. Un pequeño inconveniente, que puede producir algún malestar.

Dos personas, dos cuentas

Las cuentas separadas permiten gestionar tu propio dinero, sin tener que dar explicaciones a nadie si quieres darte un capricho o hacer un regalazo a tus padres. Resulta perfecta, tanto si tu pareja es un manirroto o, por el contrario, es algo tacaño. Este tipo de economía tiene un "pero": suele ser muy propicia a los secretos y se pierde ese poder de "lo nuestro" en momentos como cumpleaños de amigos, fiestas de Navidad, etc.

Dos personas, tres cuentas

Una de los dos y dos independientes para cada uno. Este caso únicamente es posible si los dos trabajáis. Lo más fácil es establecer una cantidad igual, para cubrir las necesidades comunes y que cada uno tenga otra cuenta con el resto de su dinero. La independencia económica siempre es una buena aliada de las relaciones, aunque en ocasiones la armonía financiera puede sufrir algún tropiezo si se hace un uso indebido de la cuenta común. Por ejemplo: ¿la mensualidad del gimnasio es un gasto común?