Enfok2
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Es cierto que, probablemente, nunca lo has visto tan guapo como con su traje de novio reluciente, sonriendo y esperándote junto al altar. O que tú no puedas dejar de pensar en lo preciosa que estaba ella mientras caminaba hacia ti con su maravilloso vestido de novia en el día más feliz de vuestras vidas. Es cierto, tenéis razón. Pero conseguir que esa magia que un día os unió se mantenga viva es solo cuestión de invertir algo de tiempo al día, de ganas de cuidarnos y de respeto mutuo. ¡No dejéis nunca de bailar esas maravillosas canciones de boda como si fuera la primera vez! Y no os perdáis estos prácticos consejos. ¡Funcionan!

La mejor manera de empezar el día

Imagínate Fotografía
Imagínate Fotografía

Qué poco cuesta, aunque el despertador presione con su insistente tono, girarse en la cama y abrazarse unos segundos antes de empezar el día. Darse un beso rápido en el cuello y desearse una maravillosa jornada. No es tan difícil. Al contrario. Ni siquiera hace falta que desayunéis juntos si tenéis horarios incompatibles. Probad a hacerlo y notaréis la diferencia. ¡Sentiréis que el día empieza de la mejor de las maneras y llenos de fuerza y optimismo!

Detalles que alegran la jornada

Jupiter & Mars
Jupiter & Mars

¿Os acordáis de la época en que os enviabais mensajitos a todas horas? ¿Qué tal una nota reproduciendo los textos románticos para invitaciones de boda? ¡Seguro que vuestra pareja sonreirá mucho al verla! También podéis apostar por enviarle una foto, un vídeo o un mensaje de audio contándole algo gracioso que hayáis visto de camino al trabajo o recordándole lo importante que es para vosotros. Estos detalles son casi mejores que cualquier regalo original para una boda que hubierais podido barajar para la vuestra, porque son las pequeñas cosas las que alegran un día entero… y una vida.

Saltaos las normas

Aunque tengáis una planificación estricta –más si hay hijos de por medio–, saltaos vuestras propias normas de vez en cuando. Buscad espacios y recovecos para la pasión y el juego, seguid sorprendiéndoos el uno al otro y pillándoos desprevenidos. ¡A emular la noche de bodas se ha dicho!

Escapad… juntos

Ignacio Sombra
Ignacio Sombra

No tenéis que alejaros el uno del otro para echaros de menos, basta con que llevéis una vida independiente que sume al conjunto. Para formar una unidad completa, las dos mitades tienen que estar completas también. Por eso, cuando escapéis, que no sea de vosotros, sino hacia vosotros. Buscaos en cada cosa que hacéis y, por supuesto, id más allá juntos. Todo sirve: un viaje o un plan extraordinario, como un spa, una casa rural, una sesión de hidroterapia... Pero también jugar a los bolos, pasear de la mano, ver una peli con manta un domingo por la tarde, ir a una discoteca para bailar juntos dando saltos... ¡Qué las buenas costumbres no se acaben nunca!

Que fluya

Pichero Estudio Fotográfico
Pichero Estudio Fotográfico

No queda lejos el tiempo en que os poníais de acuerdo a la hora de decidir diferentes aspectos del enlace, como las ideas de decoración para bodas, ¿lo recordáis? ¿Y qué decís de cuando tuvisteis que elegir el menú del banquete y todas las ideas para candy bar de postres que figurarían en vuestro día B? Vosotros sabéis ya cómo atajar las discusiones sin sentido y buscar un punto de encuentro. Así que hacedlo. Ahorrad en peleas y que todo fluya. Vuestra cuenta corriente emocional estará muy bien nutrida si os aplicáis en este punto. Centrad los esfuerzos en las cosas importantes y olvidad el resto.

Recordaos a menudo por qué sois vosotros

Estudio 2d
Estudio 2d

Parece una obviedad, pero si las cosas no se dicen tienden a olvidarse. ¿Por qué es su cara la que elegisteis ver todas las noches y todas las mañanas durante el resto de vuestra vida? Es una pregunta bien difícil, pero vosotros conocéis la respuesta. Solo tenéis que refrescarla a menudo. Contemplad a vuestra pareja mientras hace cosas y sonreíd. Decidle por qué estáis sonriendo. Veréis cómo se produce la chispa… ¡así de rápido!

Es cierto que la emotividad del día B es difícil de superar en el día a día, porque ya no hay elegantes vestidos de fiesta que os contemplen y aplaudan vuestro amor, ni ramos de novia de frescas rosas. Pero ahora queda la esencia de la boda misma: vosotros. Así que cuidaos mucho y mantened la llama bien viva, que os lo merecéis.