Las ceremonias en el bosque tienen algo mágico y especial que cada vez atrae a más parejas. El contacto con la naturaleza y el ambiente tan especial y único que se crea son perfectos para celebrar un momento tan importante.

 

 

 

 

En el bosque de La Garriga de Castelladral tienen un lugar precioso reservado para estas ceremonias y en este caso ha sido Mireia Abras la encargada de preparar este rincón que hará las delicias de cualquier pareja.

 

 

 

 

 

 

Se trata de una boda de otoño en el bosque y en la que se han usado preciosas flores de temporada para aportar un toque suave y dulce de color al escenario. En todo momento se ha querido respetar el entorno y sus colores y la premisa era que todo cuanto se colocara, pareciera haber estado ahí siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

La sencillez del camino que conduce al altar, la selección de tonos otoñales, todo en su lugar y perfecto para que parezca que ha salido de la naturaleza misma, la decoración de las sillas es romántica y muy dulce, como todo lo que rodea esta ceremonia, corazones y coronas hechas con flores y canela.

 

 

 

Cestas con libros forrados con tela de flores, otra forma de introducir y utilizar las flores en la decoración. Un carrito de picnic con aromas vintage completado por una sombrilla y un canotier. Y por último, aunque se trata de lo más importante, el altar, entre dos árboles con tela formando un pequeño telón blanco siempre decorado con partes de naturaleza que lo funden con ella. Una alfombra y dos preciosas sillas para los novios.

 

 

 

 

 

 

Cuesta creer que alguien quiera celebrar su boda en otro lugar después de ver una ceremonia tan romántica como esta, ¿verdad? Pues lo mejor, el toque final, se lo ponéis vosotros.