Muchas parejas casaderas empiezan a considerar su boda como una celebración que no sólo se concentra en un día sino que puede dilatarse y llegar a convertirse en un fin de semana de celebración de su amor y la nueva vida que empiezan juntos.

Las bodas de fin de semana suelen ser bodas rurales en las que el alquiler de una casa o finca entera da pie a que algunos de los invitados se alojen allí desde el día de antes y hasta el de después. Si estáis pensando en celebrar una boda de fin de semana, tomad nota de estos consejos:

Reducid la asistencia

No tienen que ser necesariamente bodas íntimas pero es recomendable que no sean bodas muy grandes puesto que la logística se complica.

Alojamiento y comida

Son bodas ideales para parejas que hagan venir a familia o amigos lejanos puesto que disfrutarán de ellos más tiempo y de una forma más relajada de lo que suele poderse hacer el día B. Pasando un fin de semana juntos tendréis tiempo de aprovechar el viaje tan largo que hayan hecho. Deberéis prestar especial atención al alojamiento y a las comidas fuera de la boda de manera que vuestros invitados lo tengan todo cubierto.

Antes de la boda

Otro factor que puede alargar la boda a un fin de semana son las cada vez más populares fiestas preboda que se celebran el día de antes. Pueden ser una cena o un cóctel pero también una barbacoa en un jardín. El objetivo es que los invitados se conozcan y se relacionen entre sí en un ambiente mucho más relajado. 

Marcad un presupuesto

Este tipo de bodas pueden ser un poco más caras que las clásicas pero no tiene por qué ser demasiado más. Es cuestión de que si ya sabéis que queréis celebrar una, os planteéis desde el principio un presupuesto diferente y más adecuado, busquéis los proveedores que más os convengan y lo hagáis con tiempo para poder tomar las mejores decisiones. Pero además, no sólo vuestro presupuesto es importante sino vuestra capacidad para disfrutar de lo que estáis viviendo.