Jesús Lara

Hay quien todavía piensa que los matrmonios civiles no pueden gozar de una ceremonia y de una celebración como las bodas religiosas, hay quien sigue aconsejando a las novias sobre los vestidos de novia que no son apropiados para una boda civil y hay quien todavía cree que los vestidos de fiesta largos para invitadas no son aptos para este tipo de ceremonias. ¡Nada más lejos de la realidad! Las bodas civiles son bodas, y por ende, ellas caminan hacia el altar -porque sí, hay un altar-, llevan ramos de novia a juego con su propia personalidad e incluso completan su look con un velo de novia. La ceremonia y la celebración tienen los mismos pasos y la misma emotividad que una ceremonia religiosa, pero además, a su atractivo se le suma la posiblidad de llevar a cabo las mejores ideas originales para bodas que se os ocurran, pues en las bodas civiles no hay límites, solo el de vuestra imaginación.

Se han acabado las ceremonias-trámite en un juzgado sombrío y poco personal. Los fastos de color e imaginación pueden formar parte de una boda civil al igual que en una ceremonia religiosa, con la única diferencia que se realiza frente a una autoridad no religiosa, que puede ser un alcalde, regidor o funcionario, o un juez de paz, pero este trámite se puede realizar unos días antes y organizar una ceremonia con un desarrollo que incluya las partes de una boda: entrada de la novia, las lecturas de los invitados y de los artículos civiles, la aceptación del matrimonio, el intercambio de anillos, el beso… y además incluir un ritual para el final de la ceremonia.

Si se celebran en un juzgado o ayuntamiento, las bodas civiles suelen tener una duración entre 15 y 30 minutos, porque consta de dos partes: la lectura de los artículos del código civil y el consentimiento mutuo de los novios, pero si prefieres celebrar una boda parecida a una ceremonia religiosa en un salón o jardín con un oficiante o maestro de ceremonias podrás personalizarla y la duración será la que tú decidas.

Bodatrailer

El maestro de ceremonias se ha convertido en una figura clave de las bodas civiles, porque es quien hace de oficiante e introduce cada una de las partes de una boda civil. ¿Quién puede hacer ese papel? Lo ideal es buscar a un profesional que, tras reunirse con vosotros, se encargue de poner a punto toda la ceremonia. Pero si prefieres que sea alguien que os conozca, un amigo o un familiar, que siempre es mucho más económico, aseguraros que los nervios no le traicionen y que no sufra bloqueos al hablar en público.