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En 1993 abrió su propio taller en el madrileño Barrio de Salamanca, especializándose en trajes de novia y ceremonia, siempre a medida. Desde el año 2000, sus diseños también llegan al prêt-à-porter nupcial de la mano de "Rosa Clará".
En un taller especializado puedes elegir absolutamente todo. Desde la hechura al tejido, los remates, los bordados, el tocado y disfrutar de este fascinante proceso. La satisfacción de elegir un diseño personalizado y de lucir una prenda artesanal es enorme. Todo, hasta el más mínimo detalle, está cuidado al máximo. Los años de experiencia y la profesionalidad que caracteriza al equipo de Caprile convierten cada modelo en una obra de arte. Sabrán ocultar tus defectos y resaltar tus virtudes.
Teniendo en cuenta la hora, la fecha y el lugar de la boda y, sobre todo, los deseos y puntos débiles de la protagonista, Lorenzo Caprile realiza sus propuestas. Para que ella se haga una idea de lo que se le sugiere, pasa a probarse varias toiles o glasillas, que son siluetas muy básicas que sirven para encontrar los cortes y las proporciones que más le favorecen.
Los detalles
Los detalles o la falta de ellos es importantísima. Puedes dejar volar tu imaginación, pero no exageres. Una cosa es bordar tu traje con notas de color y otra que recuerdes a una manteleria. Una cosa es combinar materiales y otra es parecer un muestrario ambulante de tejidos. Ante la duda, con un traje sencillo y limpio, bien cortado y perfectamente sentado a tu cuerpo siempre acertarás.
Si hay un punto que diferencie un buen traje de uno corriente son los detalles. No tiene porque haber ni muchos ni pocos, sólo los justos. El equilibrio es fundamental.
Por otro lado, los complementos son fundamentales a la hora de realzar o hundir cualquier traje, sea o no de novia. Hay que prestarles mucha atención.
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