|
La que fuera casa de vacaciones de Máximo Díaz de Quijano, alberga en la actualidad un lujoso y original establecimiento de hostelería.
La amplitud de sus instalaciones resulta idónea para celebraciones de gran número de comensales (bodas, reuniones empresariales...), aunque siempre se encuentra el recóndito espacio para reuniones más íntimas o familiares.
La iluminación natural que penetra por todos los rincones, incorpora una connotación alegra al lugar. Pero sin duda lo más singular, como establecimiento hostelero, son sus pequeños comedores dispuestos alrededor de otro más amplio que se encuentra en el centro de la primera planta; esta original disposición permite diseñar un espacio único en cada ocasión, dando siempre esa acogedora intimidad a las celebraciones, que pocos lugares pueden ofrecer.
La gastronomía del capricho o el capricho en la gastronomía es todo un ema en El Capricho. Los maestros artesanos de la cocina coinciden en no desmerecer de la edificación, en cuanto a la creatividad se refiere.
La calidad de los productos y su cuidadosa y esmerada puesta en escena son asimismo merecedoras de elogios por parte de cuantos por este restaurante pasan.
|