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Siéntese en una de nuestras terrazas, con una refrescante bebida en la mano y contemple a escasos metros la playa más hermosa, segura y tranquila del Cantábrico...
Por su inmejorable ubicación y lo acogedores que resultan todos sus espacios, este hotel ha sido elegido desde hace muchos años como el lugar preferido por multitud de personalidades para disfrutar de sus vacaciones.
Alojamiento
Posee 61 habitaciones totalmente equipadas, muchas de ellas con impresionantes vistas al mar.
Servicios
Acceso directo a la playa
Recepción 24 horas.
Parking Gratuito.
Restaurante a la Carta.
Calefacción.
Servicio de lavandería.
Bar.
Zonas ajardinadas.
Terrazas-Miradores.
Pista de tenis y mini golf.
Parque infantil.
Salones para eventos.
El hotel posee una larga tradición turística en todo el oriente asturiano, pues ya en el siglo XIX fue un balneario marítimo costeado por los indianos, ricos hacendados retornados de América. Hoy en día es el sitio ideal para venir con la familia o pareja y disfrutar de unas sosegadas y reconfortantes vacaciones.
Gastronomía
Tanto por su cuidada selección de platos, como por su mágico entorno, nuestro prestigioso Restaurante Mirador de la Franca se ha convertido en un lugar donde la gastronomía se transforma en arte...
Los paladares más exigentes encontrarán en nuestra amplia y variada oferta gastronómica su particular paraíso de sabores.
Así, de los fogones del Restaurante de la Franca, salen los mejores platos de la nueva cocina asturiana.
Disfrute de una exquisita cena, sentado en una mesa al anochecer, a orillas de la playa, mientras el sonido suave de las olas y la brisa marina hacen que los platos que está degustando produzcan un estallido de sensaciones en su paladar.
Salones
En los más de dos siglos de historia, los salones del Arcea Hotel Mirador Playa de la Franca han acogido grandes acontecimientos, bodas, galas, comidas familiares o de trabajo, presentaciones,... que le han dado un gran renombre en la zona oriental asturiana.
Lo más peculiar del Gran Salón Playa de La Franca, son sus grandes ventanales desde los que se contempla el Mar Cantábrico unido a su decoración de estilo inglés clásico, aparadores de castaño, mesas y sillas de madera y la importante colección fotográfica, fruto de los más de dos siglos que el hotel ha tenido sus puertas abiertas.
En un lateral del salón se ubica la terraza y jardines, lugar acogedor desde dónde se puede escuchar el sonido del mar, sentir la brisa marina y contemplar el ir y venir de las olas sobre la arena de la playa.
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