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Aquí, a unos pocos kilómetros de Aracena, gozará de la paz del campo y de la belleza de contemplar los cerros ondulados y sus redondas masas de encimas.
Todo es tan sereno, tan inefable, el secreto esta en el aire, ese aire de sierra, leve y balsámico, con olor a romero, a resina, a agua,…que nos envuelve en su frescor y en su gracia. Aquí, donde las horas no pasan y simplemente se suceden, es donde decidí recuperar una vieja casa de labranza para convertirla en un moderno y confortable hotel, para deleite de sus huéspedes y el mío propio.
Servicios e Instalaciones
Restaurante, cafetería, jardines y piscina.
11 habitaciones dobles, 2 individuales y 5 junior suites.
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