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En las orillas del río Ubierna, entre Vivar y Sotopalacios se asientan los restos de una fortaleza, que la tradición vincula a la familia del Cid, que al parecer tuvo “una casa-fuerte y grande de tapial, allí donde el adelantado Pedro Manrique labró su casa fuerte”, es decir, el comienzo del castillo del siglo XIV.
Este castillo está ambientado para evocar con el mayor respeto posible sus diversas épocas históricas y su inevitable tradición cidiana.
Es uno de los más grandes y mejor conservados castillos de la provincia de Burgos, gracias a la labor de restauración que durante muchos años está llevando a cabo su propietario. Es utilizado como vivienda.
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