El uso de la música marcará el ritmo de cada momento, no gastando así demasiado tiempo en cosas secundarias, que harían de la boda algo interminable. Dividiremos la música en dos partes; en la iglesia y en el banquete.



Dentro de la iglesia no tendremos gran libertad para escoger la música por deferencia al lugar sagrado donde nos encontramos, así que nos ceñiremos al estilo musical habitual; la música clásica. Existen tres grandes momentos durante la ceremonia en la iglesia. La entrada de la novia a la iglesia, del brazo del padrino, ha de ser un momento muy especial y majestuoso, por ello lo normal es utilizar el Lohengrin de Wagner o la Marcha Nupcial de Mendelssohn. Tras la imposición de los anillos y consagración del matrimonio se vivirá otro emocionante momento en el que lo normal sería una pieza de agradecimiento a Dios. Entre ellas podríamos recomendar ‘Dios del universo’, ‘Santo es el Señor’, ‘Hosana en el cielo’, etc. Y por último, la salida de la iglesia de los novios, en que quizás lo más adecuado sería usar la que no hayamos escogido para la entrada de la novia, de entre las dos que se daban a elegir.

Además de éstos, existen otros momentos en los que es normal que suene la música, aunque ya quede a elección de los novios. Una representación musical completa de ceremonia de bodas incluye música a la entrada de los invitados, la entrada del novio, un canto entre salmos, antes de la lectura del evangelio, música ambiental durante los textos matrimoniales y durante ‘la paz’, en el momento de la comunión y finalmente en las fotos en el altar.

Ya en el banquete y dependiendo del carácter que tenga la boda escogeremos entre dos estilos. Un estilo clásico, con posibilidades como el cuarteto de cuerda o la interpretación lírica, habituales en banquetes de mucha etiqueta o gran copete. En este mismo entorno, si la celebración no ha de ser de mucha animosidad, puede resultar interesante la opción del arpa, que dará una suave melodía y creará un ambiente muy elegante.



Para una celebración más informal, tomaremos un estilo más moderno. Normalmente la mayoría de los invitados coinciden en unos gustos musicales generales, por lo que no es recomendable caer en estilos muy extremos. Todo esto queda supeditado en el caso de las bodas regionales, que usaran la música tradicional. La música pop-rock suele ser de agrado de todos, esta sería una buena elección.

Cabe recordar que el inicio de la velada musical tras el banquete ha de comenzar con el vals que bailarán los novios, seguido del vals entre novio-madrina y entre novia-padrino y por fin, el resto de invitados.