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Permitidme que hoy no os hable de ideas curiosas para que tengáis una boda original. Tampoco de proveedores ni de consejos para que llevéis mejor los nervios previos a vuestra boda. Hoy quiero compartir con todos vosotros algo tan importante para mí como fue, el pasado domingo, mi primer aniversario de bodas.

Me casé el 12 de mayo de 2012 en L’Empordà: la ceremonia tuvo lugar en la iglesia de San Pere de Pals y el banquete lo celebramos en el Castell d’Empordà. Evidentemente, no soy objetivo y os diré que para mí fue la historia más grande jamás contada. 

Un año después sigo recordando aquello como lo mejor que me ha pasado en la vida. Tanto el antes como el durante y el después. Un año más tarde sigo viendo las fotos y cada una de ellas me recuerda un momento especial. Veo de nuevo el vídeo y me caen lágrimas de medio litro con la entrada en la iglesia de mi mujer. 

¿Qué os quiero decir? Que todo esto, las bodas, casarse, merece la pena. ¿Qué es un gasto importante? Es cierto. ¿Qué estresa? También. Pero lo que viene justo después de quedarte pelado como una rata y estresarte con la lista de invitados es maravilloso. Las sensaciones mientras esperas a la novia en el altar sonando de fondo una canción especial para los dos son indescriptibles y no tienen parangón. Así que, si os queréis, casaos, ¡hacedlo! Al cabo de un año, como me sucede a mí, os parecerá que vuestra boda es la historia más grande que jamás habréis protagonizado.