Un programa de la televisión china, Dwelling Narrowness (Escasez de vivienda), ha revolucionado a los cibernautas del país asiático con un nuevo concepto de boda: los matrimonios al desnudo.

Más allá del sentido literal de la expresión, las bodas al desnudo hacen referencia a los matrimonios celebrados con escasos recursos. Una foto de la pareja y el certificado de matrimonio son los únicos requisitos para celebrar una boda al desnudo. Después, un piso compartido o la convivencia con los padres de uno de los dos.

Aunque en occidente cada vez son más habituales las bodas low cost, los matrimonios al desnudo se caracterizan principalmente por el hecho de que los cónyuges no disponen de un hogar en el momento de casarse. Algo totalmente inaceptable por parte de la gran mayoría de las mujeres chinas (un 70%) debido a la fuerte presión social y cultural.

En China, la vivienda es una garantía simbólica determinante a la hora de aceptar a un hombre como marido, ya sea decisión de la propia mujer o de su padre.

Sin embargo, la pobreza en la que se ve sumido el país y la imposibilidad de hacer frente a una hipoteca por parte de sus habitantes están haciendo que los más jóvenes (sobre todo los hombres) empiecen a considerar otras maneras de casarse.