Sn embargo, hay que tener claro que testigos y padrinos pueden ser personas diferentes.



Los únicos que tienen un papel durante el acto de celebración del casamiento por el rito cristiano católico son los testigos, que son los encargados de dar fe y dejar constancia de que el matrimonio ha sido celebrado.



Según el artículo 1108 del Código de Derecho Canónico, es necesario que haya testigos por ambas partes, del novio y de la novia, y deben ser por lo menos dos, aunque no hay límite máximo. Eso dependerá de las normas o costumbres de la iglesia que hayáis elegido para vuestra boda.

 

Es obligatorio que tengan capacidad para ser testigos (la iglesia entiende por capacidad tener uso de razón), que hayan sido bautizados y que pertenezcan a la Iglesia Católica. Los testigos darán fe de forma simultánea del acto de la boda, y sus nombres se inscribirán en el Registro Matrimonial.

Si bien, como hemos visto, la función de los testigos en una boda es limitada, los padrinos y madrinas no tienen absolutamente ninguna; a no ser en clave estética o de reconocimiento social. Sin embargo en determinadas zonas, por tradición, los padrinos y madrinas ejercen un papel determinado, pero es al margen de las normas religiosas católicas.