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Lo que se conoce como la toma de dichos es, junto con los cursillos prematrimoniales, uno de los pasos que hay que dar para celebrar una boda eclesiástica, tal vez el más importante antes de daros el sí quiero.

 
¿En qué consiste la toma de dichos?
  • Es la apertura del expediente eclesiástico. Los novios y dos testigos, que no sean familiares, deben presentarse con su DNI y el resto de documentación y responder a las preguntas que les plantee el sacerdote para comprobar que van a casarse libremente y a formar una familia siguiendo los preceptos de la religión católica.
  • Cada uno debe de hacerlo en la parroquia o iglesia a la que pertenece por empadronamiento, y luego llevarlo a aquella donde vayáis a celebrar la boda aunque a veces es posible hacerlo todo en la misma. Aseguraos de hablarlo antes con los párrocos.
  • El tiempo de antelación con el que se celebra la toma de dichos varía y depende de la iglesia o parroquia, aunque por norma general suele realizarse unos meses antes de la boda. 
  • Aunque imponga mucho sentarse a responder preguntas que nunca son las mismas, no os preocupéis, sólo van a asegurarse de que os queréis y de que no hay nada que pueda impedir o estropear vuestro matrimonio, así que no os pongáis nerviosos. 
  • La parte más intensa de la entrevista suele ser para los testigos. Aún así verán que las preguntas tienen fácil respuesta. De todas formas, aseguraos que sean personas que os conozcan bien.
  • No es un trámite gratuito a pesar de ser obligatorio y el precio suele variar dependiendo de la iglesia. Consultadlo siempre antes.

 

Foto: Veroa Studio