Esta tradición, muy arraigada en la cultura occidental quedó extinguida en muchísimos círculos sociales con la revolución sexual y la emancipación de la mujer, por considerarse un acto con claras referencias machistas. Sin embargo, la postmodernidad, que todo lo revisita, ha hecho que pedir la mano de la novia vuelva a estar de moda.



Y es que en realidad la mayoría de aspectos de una boda son tradiciones que tienen el valor que se le quiera dar, y si, por ejemplo, te hace ilusión casarte de blanco en una iglesia preciosa, ¿por qué vas a fingir que no deseas que tu novio te pida a tus padres como su futura esposa?

El protocolo más clásico dice que la petición de mano es la ceremonia donde los novios hacen público oficialmente su intención de casarse. Eso significa que, después de que la novia da el sí al novio (y a pesar de que podéis comunicarlo a vuestros hermanos y amigos más íntimos), es importante que por respeto y cariño, y en un breve plazo de tiempo, reunáis a ambas familias y les hagáis partícipes de vuestros planes.

El acto de la pedida de mano acostumbra a tener lugar en la casa de los padres de la novia que tendrán la última palabra a la hora de fijar el día de la reunión y ejercerán de anfitriones. Suele consistir en una comida aunque también puede ser una merienda e incluso una cena.

Es importante generar un clima distendido, y muchas veces compartir mesa es la mejor forma de hacerlo, y obviamente, hablar sobre los planes de los novios, sin miedo a entrar en temas económicos. Es, en definitiva, una reunión para que ambas familias se conozcan aún más, para estrechar lazos y ser más familiares, así como también para tomar decisiones y coordinar puntos de vista. Normalmente en esta reunión los padres explican sus espectativas de futuro con respecto a la pareja. Es el momento también de preguntar a sus hijos qué planes tienen sobre su vida en común.

 

¿Cómo se realiza la pedida?

En los entornos más clásicos, los padres del novio llegan con antelación a su hijo, y ambas parejas de padres se reúnen en solitario. Sólo a la llegada del novio, se hace pasar a éste y a la novia, y tiene lugar el acto de pedida de mano.

Es fundamental que el novio le lleve flores a su suegra, y también algún detalle al suegro, que puede ser desde un cigarro puro a una buena botella de vino. Si eres muy clásico, muy romántico o ambas cosas, la mañana de la pedida debes hacerle llegar a la novia un enorme ramo de rosas blancas.

La pedida tiene lugar después de la comida, durante los postres o los cafés. En ese momento el novio debe pedir la atención de todos, incorporarse y pedir la mano de la novia a los padres. Tras su aprovación, y en presencia de todos, el novio mostrará el anillo de pedida que habrá traído y se lo colocará a la novia. La novia a su vez, como señal de compromiso, acostumbra a regalarle un reloj de pulsera, aunque este regalo puede variar en algunos ambientes y ser substituido por unos gemelos o un anillo.