La madre de la novia, junto con el padre del novio son, según el protocolo, protagonistas secundarios el día de la boda. Por ese motivo suelen sentarse ella junto al novio y él junto a la novia en la mesa presidencial, para compensar su poco protagonismo.

Aún así, la madre de la novia es para ésta un gran apoyo, una consejera y gran fuente de conocimiento durante los preparativos del gran día. Por este motivo y a pesar de su discreto segundo plano, la madre de la protagonista debe lucir perfecta en el día B.

  • Lo primero es preguntar a la madre del novio de qué color va a ir vestida y de qué estilo. De esta forma evitaremos coincidencias desagradables y comparaciones que no vienen a cuento.
  • Entre los colores que debe evitar a toda costa en su vestido ese día están los tonos beige y los nude, siempre y cuando la novia no diga lo contrario, puesto que se acercan demasiado a la tonalidad que lucirá su hija.
  • Es importante que se mantenga fiel a su estilo. Puede optar por un vestido o traje chaqueta, con el que se sienta más a gusto, elegante pero cómodo.
  • Tocado, pamela o nada; a elección de cada una. Eso sí, la pamela sólo si la boda es de mañana.
  • Los zapatos de tacón estilizan pero es preferible elegir unos de tacón medio con los que poder aguantar el trajín de todo el día.

Recomendamos no dejar la elección del vestido para última hora; las madres suelen poner a sus hijas por delante de todo y luego a ellas les toca correr.