En el primer baile de casados se ve la complicidad de una pareja: se interpretan miradas y gestos mientras vosotros sólo existís el uno para el otro.

Primero hay que escoger la canción que vais a bailar y luego elegir si os dejáis llevar al son de la música o vais un paso más allá y montáis una coreografía por todo lo alto. Si os decantáis por esta propuesta, aquí tenéis algunas ideas:

  • Una de las opciones que causan sensación es copiar la coreografía de alguna película o musical famoso, por ejemplo, Dirty Dancing, Grease, Fama o Fiebre del sábado noche.
  • Si la canción que habéis elegido tiene coreografía de por sí podéis aprendérosla y modificar las partes que os parezcan complicadas o que nos os gusten.
  • Si vais a clases de bailes de salón o de algún tipo de baile en particular, como el vals, la salsa, el rock o el tango, es la oportunidad perfecta para demostrar lo bien que os movéis en la pista.
  • También podéis hacer un mix, es decir, una canción lenta en la que os podáis abrazar y dejaros llevar pero en la que de repente haya un parón y se transforme en algo más movido y coreografiado. Luego podéis invitar al público a unirse a vosotros.
  • Y si queréis ser lo más de lo más, implicad a vuestros mejores amigos montando una coreografía en grupo. Podéis disfrazaros un poco o quedaros con la ropa de ese día, según os guste más. A parte de dejar alucinada a la audiencia, os lo pasaréis bomba preparándolo.

No hay que ser bailarines, sólo hay que querer pasárselo bien, dejar la vergüenza a un lado y pensar que estáis disfrutando de lo que con seguridad será uno de los mejores días de vuestra vida.