A la hora de escoger el vestido de novia no debemos descuidar los accesorios que lo complementarán: los guantes, el velo, los zapatos, el ramo, las joyas, el tocado del cabello, o la lencería. Lo más importante es pensar en el conjunto; de esta manera el resultado será armonioso.

El complemento por excelencia es el ramo. No hay dos novias iguales, por eso existe una gran variedad de posibilidades a la hora de confeccionar el conjunto floral que lucirás el día de tu boda. Pero además de tus gustos, debes tener en cuenta desde el vestido, el color de tu piel y tu estatura, hasta el tipo de ceremonia que celebréis y la época del año.

El velo, fabricado en tul, encaje, o telas similares, es opcional. Tradicionalmente se utilizaba en la ceremonias religiosas para ocultar el rostro de la novia hasta que se formalizaba la unión. El velo se coge al pelo gracias a una peineta o una tiara, por lo que debe estar hecho de una tela ligera. Otra opción es adornar el cabello con joyas, cintas o flores, en lugar de del velo.



La lencería es tan importante como el vestido. Es aconsejable probársela con el vestido ya que a veces se puede notar. Por norma general impera el color blanco. Las opciones son multiples, desde el conjunto simple de sostén y braguita o tanga, hasta los corpiños o brasieres con varillas, pasando por las faldas interiores que dan volumen al vestido y la codiciada liga.

Los zapatos son unos de los complementos a los que debemos prestar mayor atención. Las posibilidades son infinitas pero lo más importante es encontrar la comodidad; ¡recuerda que el día de tu boda será largo! Un consejo: prueba a andar con ellos por casa unos días antes de la ceremonia.