La ceremonia de la luz, también conocida como ceremonia de la unidad o ceremonia de las velas se trata de un ritual que simboliza la unión de dos personas a través del matrimonio para iniciar y compartir un proyecto de vida común.



Hay quienes situan el origen de este ritual en la tradición pagana; otros dicen que es una herencia de las ceremonias evangélicas. En cualquier caso, la ceremonia de la luz carece de sentido religioso, aunque si os casáis por la iglesia y queréis celebrarla comentadlo antes con el párroco porque no en todas las iglesias se acepta.

Para celebrar la ceremonia de la luz se necesitan dos velas pequeñas o más finas que representan a los novios, y una vela de mayor grosor que simbolizará la nueva vida en común. El ritual consiste en que los novios encienden primero sus velas, y posteriormente enciende con ellas y a la vez la vela mayor, símbolo de su unión.

No existe una pauta escrita de cómo ni cuándo debe realizarse, sin embargo en las bodas religiosas suele celebrarse tras el intercambio de anillos, mientras que en las ceremonias civiles puede hacerse tras el consentimiento mutuo o tras el intercambio de anillos.

A partir de aquí existen variantes:

  • Encender las velas pequeñas durante la ceremonia o bien tenerlas encendidas desde el comienzo de la boda.
  • En lugar de los novios son el padre de la novia y la madre del novio los encargados de encenderlas y dárselas a los contrayentes.
  • Apagar las velas pequeñas una vez se ha encendido la mayor o dejarlas prendidas dando a entender que aunque se conforman como una unidad siguen siendo dos individuos independientes y con personalidad propia dentro de esa unión.
  • La ceremonia puede celebrarse acompañada de música o de la lectura de un poema o texto.