Los buffets de postres son una tendencia en que hace ya unos años empezó a ganar adeptos en los países anglosajones. Técnicamente consiste en preparar una amplia mesa en la que se dispondrán una serie de postres variados. ¿Y dónde está la gracia? Pues en la presentación y en la decoración escogidas.

A la hora de diseñar una mesa de postres es fundamental seguir el estilo general de la boda. En nuestro caso, nuestra boda tenía toques vintage y muy "caseros" (como ya habéis visto aquí). Por eso, seguimos la misma línea tanto en la elección de los postres como en toda la ornamentación, donde contamos con el apoyo y el saber hacer del equipo de Bodas Deluxe y Project Party Studio.

 

 

Poner una mesa de postres no significa perder la tradicional tarta de boda. ¡Ambas opciones son compatibles! Podéis acompañar el típico pastel de pequeños postres individuales, cupcakes, maccarons... las opciones son muy variadas y originales. Nosotros nos decantamos por unas tartas caseras de queso, zanahoria y coco, pastel de manzana alemán, brownies, mousses individuales de chocolate y cupcakes de vainilla y chocolate. ¡Por supuesto todo hecho con nuestras manitas y las de nuestras madres y abuelas!

 

 

El lugar escogido para colocar el buffet también marcará parte del éxito de nuestra mesa de postres. Tened en cuenta que vuestros invitados se servirán ellos mismos por lo que el espacio debe ser amplio, pero a la vez, buscamos un cierto encanto. Parece complicado, pero en realidad no lo es. Tan sólo tenéis que ver el potencial del lugar escogido, y luego mejorarlo con ayuda del resto elementos como la vajilla escogida. Un mantel de hilo de mi abuela, soportes de pizarra y unas velas fueron la decoración de nuestro buffet de postres.

 

 

Para darle un toque final podéis acompañar cada postre con un cartelito en el que se indique de qué se trata o con vuestras iniciales o con cualquier otro mensajes que se os ocurra.

 

Fotos: Arberas Ruso